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Biografía de un místico e iniciado que fue conocido
públicamente por la grandeza de su obra y trayectoria
Enrique Cornelio Agrippa, fue
un filosofo, medico, maestro y por encima de todas las cosas un reformador
temido y odiado por los hombres de la iglesia y de ciencia de la
época en que vivió. Su talento sin embargo jamás fue puesto en duda,
ni por sus peores enemigos. Nació en Colonia en 1486 y fue educado
en la universidad de esa ciudad, este hombre preclaro tuvo la tremenda
fortuna de nacer en un lugar donde pudo ejercitar su entendimiento y
desarrollar su cultura sin limitaciones.
El aprendizaje oculto lo realizo bajo
la sabia dirección de Abbe Trithemius, quien fue su Maestro, amigo
y finalmente colaraborador. Fue de Trithemius de quien Agrippa
recibio los secretos de la Alquimia que lo llevaron luego a la Iniciación en el
simbolismo.
En 1506, Agrippa viaja a Paris
para continuar su educación en la universidad de esa ciudad y alli se puso en
contacto con muchos místicos, ocultistas y alquimistas, donde rápidamente
es considerado como un líder y aun como Maestro de la Ciencia. Allí funda
Agrippa una sociedad exotérica en la que pudieran
reunirse los acólitos de las Ciencias Ocultas. En n1510.
Visita Inglaterra y allí funda una rama de la sociedad exotérica de
Paris. Más tarde se establece otra rama en Lyon. Estos grupos de
naturaleza preparatoria, que no eran verdaderas escuelas de
Misterios, sino cuerpos externos preparatorios para la Iniciación en los
verdaderos Misterios que tenian forma masónica. Aun hoy siguen
funcionando estas escuelas preparatorias, conocidas bajo el nombre de
Masonería Primitiva y Mística, presentando puertas de acceso a la
verdadera Fraternidad Interna.
Dice
Agrippa:
“He escrito de tal manera,
que todos aquellos que tengan entendimiento encontraran en mis escritos
la información que necesitan; pero
para aquellos que están dispuestos
hacia el mal, la puerta del Reino
del Misterio
debe permanecer cerrada, no
importa cuanto hayan luchado
para pasar.
“Si vos
acolito, posees el poder de ver con el ojo de la razón,
la sublime Magia
Ciencia, aparecerá ante tu vista
y conocerás los poderes que
conocieron Apolonio,
Zoroastro y Hermes.
“La
razón es la llave que
lleva a la mas alta y divina filosofía
del misterioso poder de la
naturaleza. Cuanto
más brillante aparezca el
sol de la razón, tanto mas crecerá
el intelecto, y tanto mas fácil nos
será realizar aquellas cosas que
nos parecen maravillosas.
Si el intelecto permanece
ciego, atado a la carne,
no puede sobreponerse a los errores
recibidos por la herencia y la falsa educación.
Estará incapacitado para
penetrar en los divinos Misterios
de la Naturaleza y de la Divinidad.
Quien busca entrar en el
Santuario debe morir para el mundo,
estar en el mundo pero no ser del mundo y para la atracción externa;
morir para sus instintos.
“En
tal muerte el Alma no se
separa del cuerpo; pero se separa
de las iniquidades del cuerpo animal.
¿No dice
pablo a los Colosenses: “Habéis
muerto y vuestra vida esta escondida
con Cristo en Dios” y
en otro lugar, no dice?
“Yo conozco un hombre (sí en
el cuerpo no lo sé, sí fuera del cuerpo tampoco lo sé;
Solo Dios lo sabe) que fue elevado hasta el tercer cielo? Tal muerte es
la que debe morir todo aquel que
busca conocer a Dios y solo unos pocos tienen el privilegio de realmente
desearlo:
“Sea lo
que sea lo que leemos acerca de los
poderes de las artes magicas, de las maravillosas visiones de los astrólogos,
etc., se hallara
que no son mas que fábulas
y mentiras,
si las aceptamos en su significado literal y externo.
Su forma externa cubre una verdad interna. Quien desee
encontrar y conocer estas verdades debe estar en posesión
de la Luz de la Razón, la
cual es poseída
por unos pocos.
“
Quienes tratan de resolver los problemas de los
secretos Divinos de la
Naturaleza por las lecturas de libros,
permanecerán en la oscuridad.
Ellos están desviados de la Luz de la Razón,
por el resplandor ilusorio de su
errante intelecto. Ellos
están descarriados por las triquiñuelas de las influencias astrales y por su
propia y errónea imaginación.
Ellos
continuamente se equivocan buscando mas allá de su propio ser lo que existe
dentro de sí mismos.
Debéis
saber que la gran causa de todos
los efectos mágicos no están fuera
de nosotros, sino que opera en
nuestro interior. Esta
causa puede producir todo lo que los magos, astrólogos,
alquimistas o nigromanticos
han producido jamás. Dentro de
nosotros esta el Poder que produce
todas estas cosas maravillosas.
“La
Ciencia Mágica abarca un conocimiento de las mas elevadas, sublimes y exaltadas
verdades, de los más
profundos misterios de la naturaleza;
el conocimiento de la naturaleza,
de la materia y de la
energia, y los atributos
de todas las cosa. Uniendo
los poderes de la naturaleza
y combinando
sus partes inferiores con las contrapartes
correspondientes superiores,
se producirán los más sorprendentes
efectos. Es
esta Ciencia pues,
la más elevada y
la más perfecta. Es una
folisofia, exaltada y
sagrada y el punto culminante
de todo lo que existe.”
Como se
comprenderá; Agrippa se atrajo el
odio y la malicia del clero, del
que practicas malignas él quería reformar.
A esto debe sumarse los
crudos ataques de los hombres de
ciencia de la epoca a quienes la razón le quedaba grande y él atacaba
a sus pretendidas “conclusiones científicas”.
Agrippa
era enemigo declarado de la “santa inquisición” y siempre
condeno sus bárbaras actividades.
Toda
su actividad, pues lo hizo blanco de las persecuciones, por lo tanto solo
podía detenerse poco tiempo en los sitios
donde vivía.
Su
ultima obra “De
nobilitate et Praecellentia
Fémina Sexus “ fue dedicada a
Margarita de Burgund como muestra
de gratitud por los muchos favores que de ella había recibido.
Así
como ayer los iniciados
tuvieron larga y dolorosa tarea para poder
abrir paso a la Razón, esa Luz del intelecto que hoy esta
totalmente desarrollada. Hay
que luchar hoy en día para poder
abrir el paso a otra Luz del intelecto,
“La Imaginación”, pero así
como se logro
el triunfo de la Razón, así también algún día se abra logrado desarrollar
la Imaginación, esa otra Luz que
esta esperando su turno.
Octubre
2008