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Cuando algo te falta
Estimado lector/a, amigo/a si has tenido la
constancia de entrar en nuestra página y leer algunos artículos
te habrás percatado que nuestra temática gira en torno a tres ejes
fundamentalmente. Posiblemente en el enfoque de varios de ellos haya
habido reiteración de algunos conceptos, ideas o principios en los
cuales se sustenta nuestro movimiento.-
Dicen los docentes que la mayoría de las
veces es necesario y conveniente la repetición de los conceptos.
Nosotros, lejos de considerarnos docentes ni Maestros, si lo
hacemos es simplemente que como eternos Aprendices no estamos
totalmente seguros de que lo que deseamos exponer o trasmitir haya
adquirido la forma adecuada de expresión, de ahí que lo intentemos una
y otra vez.-
Un ser humano solo no es un ser humano. Ya
un pensador (Martín Buber) plantaba el Yo-Tu y el Yo-Ello y la
necesidad de relaciones.-
Estamos inmersos en la cotidianidad de
nuestro transcurrir, cumpliendo rutinas automáticas, no siempre
conscientes, que representan pequeños rituales habituales.-
El que ingresa y continúa leyendo la página
de Lumen de Lumine demuestra que los pequeñas (o grandes) vaivenes de
la vida material dejan en su interior un sinsabor de insatisfacción y
los logros con sus dulzuras no neutraliza sus ansias interiores.-
El ser humano a igual que los animales
tiene necesidades; pero el hombre además tiene fines u objetivos porque
luchar.-
El hombre es capaz de superarse, pese a que
está inmerso en este mundo occidental, en esta etapa de nuestra
civilización de pragmatismo materialista, dominado por el consumismo.
Puede elevar su mente, lograr una realización interior, asumir valores,
lograr una espiritualidad, vincularse con lo absoluto.-
Al nacer biológicamente está determinado a
crecer físicamente, pero el crecimiento espiritual no está dado, es
necesario realizar el esfuerzo, dedicación, perseverancia, la búsqueda
de auxilios.-
Aquel que en su interior siente que “algo
le falta”, que tiene valencias libres que necesitan llenarse, comienza
a replantearse las eternas preguntas existenciales: ¿Qué soy?, ¿De
donde venimos? ¿A donde vamos? …
¿Qué encierra la vida aparte del mero
hecho de subsistir, comer, dormir, trabajar, descansar, distraerse,
etc. etc.?...
Alguna vez tenemos que cuestionarnos. ¿Qué
sentido tiene la vida?.-
Lamentablemente este tipo de planteo
generalmente lo hacemos frente al “sin sentido” de una
tragedia, la mayoría de las veces en el “filosofar” en un
velorio. Pero postergamos darnos una respuesta real y mientras seguimos
con nuestras rutinas acallando nuestra insatisfacción. Desconocemos o
no tomamos consciencia que para alcanzar metas que premian, exige o
considera valederas la sociedad moderna (éxito, riqueza, poder,
conocimientos) renunciamos a una parte de nuestro ser, a la
posibilidad de una realización interior, al logro de una visión de la
realidad distinta. La búsqueda exclusiva de fortuna y poder acentúa
nuestra separación. No conocemos otras alternativas, pareciera que
siempre tiene que ser igual.-
En un mundo que lo hace sentirse impotente
e insignificante busca logar un cierto “poder” a través del tener. Pero
hay más perdedores que ganadores. ¿Son importantes los títulos, las
oficinas lujosas, automóviles modernos, viajes, country, etc.? ¿Al
final del ciclo, donde quedan? El rico pierde su fortuna, el erudito
sus concimientos, el político su poder…
Hay una pequeña experiencia que puede
servirnos de ejemplo. En una jaula se colocan cinco monos, dentro de la
misma hay una escalera a cuyo término en una plataforma hay
bananas. Lógicamente suben y se alimentan. En un momento dado de
repente cuando uno de los monos sube cae sobre los cuatro
restantes una lluvia de agua helada y esto se repite cada vez que uno
intenta subir. Al poco tiempo cuando uno de ellos quiere subir los
otros se lo impiden a golpes (no quieren sufrir). Uno de los monos es
retirado de la jaula y reemplazado por otro, que ignorante intenta
subir para tomar una banana y recibe una golpiza. Así sucesivamente son
reemplazados los monos que iniciaron el experimento y que recibieron en
su oportunidad la lluvia helada. Cada vez que un mono ingresa y quiere
subir por la escalera recibe la golpiza de los otros, que en realidad
nunca recibieron la lluvia de agua helada. Simplemente adquirieron
(¿aprendieron?) la rutina sin saber porqué y sin conocer otra
posibilidad o alternativa de acción.-,
Una parte de nosotros sin embargo busca la
verdad, la otra se sumerge en el materialismo corriente sin encontrar
un equilibrio.-
Hay un sentimiento subconsciente que nos
hace desear ser importantes, que al mundo algo le importe de nosotros.
Y los caminos que el ser humano común adopta son múltiples y variados.
Algunos buscan figurar en el libro de los “Récords mundiales”, otros
destacarse en un deporte, otros sobresalir en una profesión u oficio,
otros luchan por ideologías políticas, reindivicaciones sociales,
posesiones territoriales y otros aún quizás se inclinan por la
delincuencia, el crimen, el terrorismo.-
Nos hemos acostumbrado, más bien
resignados, a que los acontecimientos se sucedan siendo meros
espectadores. Es extremadamente fácil acomodarse frente al sufrimiento
de los otros y a nuestra propia situación. Tenemos que darnos cuenta,
tomar conciencia que la indiferencia y la indolencia es un arma
silenciosa, una forma de participación negativa por la inacción.-
Creemos positivamente en las posibilidades
del hombre, en su habilidad de hacer, crear, imaginar, modificar y
trascender su propio yo.-
Vivimos en un eclipse de las religiones
tradicionales y más que una consecuencia o culpa del desarrollo
de la razón, de la ciencia secular y en las posturas ¿”filosóficas”?
antirreligiosas se debe a que han dejado de ser significativas y dar
respuestas a las preguntas últimas existenciales., encerrándose en una
fe ciega en un dogmatismo absoluto, cerrado. Consideramos que una
religión auténtica (de re-ligare) más que seguidores obedientes debe
desear individuos íntegros, con coherencia entre lo que piensan, creen,
sienten, dicen y hacen.-
No conoceremos la posibilidad de hallar
alternativas sino la buscamos con ansiedad, la búsqueda de una vida
plena, de trascendencia. El camino debe conducirnos a una armonía
interior y con el Universo.-
Permítamen relatarles dos pequeñas
anécdotas.-
Primera: Estando un “Gurú” (Maestro
oriental iluminado) sentado cerca de las orillas de un mar, en profunda
meditación se le acerca un joven ansioso que quiere ser su discípulo y
le dice; “Maestro enséñame la a encontrar la verdad, enséñame el
camino correcto”. No obtiene ninguna respuesta. Día tras día el joven
insiste hasta que de pronto el “Gurú” se levanta, interrumpiendo su
meditación, y tomando la mano del joven, sin pronunciar ninguna palabra
lo conduce hacia el mar y le sumerge la cabeza hasta que queda sin casi
respiración. Soltando la cabeza del joven quien comienza respirar con
desesperación. Y el Maestro le pregunta: ¿estando sumergido no pensaste
en riquezas? ¿en mujeres?. “No Maestro, quería respirar”. Y entonces el
Maestro le dice:”Cuando busques la verdad y la armonía con igual
intensidad estarás listo para hallar el camino, conocer a quien te
inicie y comenzar a recorrer el camino.-
Segunda: Estando un hombre recorriendo un
sendero que lo conduce a un objetivo, se encuentra con un bosque y
decide ingresar en él. Comienza a caminar y sin darse cuenta lo hace
realizando círculos sin poder hallar una salida. En una de esas vueltas
se encuentra con otro hombre que también estaba caminando. “¿Amigo, le
dice el primero, conoces la salida?”. Y este le responde.”No buen
hombre, yo también estoy perdido, quizás juntos, conociendo la caminos
errados, podremos hallarla”.-
Sí sentimos que “algo nos falta”, busquemos
pues con insistencia, con perseverancia, algo que nos de un valor
perpetuo y sentido a nuestra existencia.-
Agosto, 2010