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En esta condición difícilmente encuentra tiempo para
una retrospección, un análisis, y realizarse un planteo de su sentido de la
vida.-
Sin embargo, algunos sienten el sinsabor amargo de
la frustración que representa ver y comprender que todo lo expuesto en el
párrafo anterior no son más que sombras ilusorias de una realidad incompleta.-
A pesar de ello, también muchos se esfuerzan en
amortiguar psíquicamente el impacto que en su interior ello produce
adaptándose, y conformándose. Conformándose en el doble sentido del término: a)
de resignarse y b) el de adquirir la forma que la corriente espera del hombre
común y cumplir su “rol” que la sociedad espera de él.-
Otros, en cambio no se satisfacen con aceptar
completamente esta posición y buscan respuestas válidas a través de lo que
denominamos “Escuelas iniciáticas” o “Instituciones de iniciación simbólica”.-
No es fácil comprender desde el principio que estas
“Escuelas, Órdenes, Fraternidades, Grupos de estudio, etc.” no son más que
medios. Útiles por cierto, pero no son más que un medio y no constituyen en sí
un fin, sino que cumplen objetivos.-
Son útiles porque representan herramientas de una
causa trascendente. Podemos preguntarnos ¿Y cuál es esa causa trascendente?.
Nada más ni nada menos que el desenvolvimiento de lo limitante de nuestra
conciencia, alma o espíritu que se halla revestido en una estructura corporal y
en nuestra personalidad.-
El ser humano al nacer está totalmente indefenso,
depende exclusivamente para sobrevivir de la ayuda externa, físicamente y
emocionalmente su “yo” está unido al ámbito que lo rodea, el “súper yo” por llamado de alguna manera.
Va creciendo, su pensamiento inicialmente es
“prelógico”, necesita actividad lúdica y podemos observar como el niño se
entretiene usando su “imaginación” con o sin el auxilio de los “juguetes”. Comienza
a tener límites, a aceptar dogmas, a razonar y aún crece.-
Decía una antigua publicación el “hombre es como un cangrejo, duro por
fuera y blando por dentro. Su corteza exterior es su defensa, su escudo. Pero
el cangrejo, en forma instintiva cuando “siente” que su caparazón lo oprime,
busca en la arena, en aguas poco profundas un lecho, de preferencia entre las
piedras, donde baten las olas suavemente y haya una corriente de agua, y
colocándose de espaldas a la correntada logra
poco a poco liberarse de su incómodo chaleco protector que lo oprime”.-
El hombre
elabora su propio caparazón, su escudo de protección ante constantes
contradicciones en el que se desarrolla su existencia. Debe contener sus
impulsos, dominar sus instintos, regular sus sentimientos, se educa y se instruye, elabora una estructura
de pensamientos, forma una familia, trabaja, busca amigos…
El hombre lamentablemente, no es tan astuto como el
cangrejo.-
El hombre cuando “siente” que la configuración de su
“escudo” con el cual se armó
le aprieta, se agrieta y aparecen fisuras que lastiman, busca como
“emparcharlo”, como reconstruirlo y quedar tranquilo nuevamente. Y así como el
cangrejo cuya parte débil al cumplir con el mecanismo de la muda es la espalda
y busca protección en hacerse otro caparazón o introducirse en un caracol
vacío; el hombre también busca “refugio” si por sí sólo no puede reconstruir su
“escudo”.-
Y en cierta forma diríamos que es lógico este
comportamiento, no debemos ni somos quienes para culpar al hombre común. Le ha
costado bastante formarse su personalidad a través del tiempo y sus
actividades. En ella parecería que se esconde su seguridad.
En su
personalidad se entretejen en una compleja malla los sentimientos (positivos y
negativos), las ideas, sueños, creencias, realizaciones… Se esfuerza en impedir
fisuras, impedir que se destruya sus defensas, su “escudo de protección” para
quedar en un estado de equilibrio psíquico, mental y anímico.-
Por ello algunos se acorazan en una rígida
estructura individual egoísta que lo
hace impermeable (y aún insensible) a todo.-
Otros se guarecen en una familia, en un trabajo, en
una profesión, un partido político, en una acción en la cooperadora escolar, en
un partido político, un ideal, una religión.-
Si tiene inquietudes espirituales y un espíritu
religioso trata de incorporarse a una Orden, una Sociedad, un Fraternidad, un
Grupo. Busca reintegrase en un estado de armonía y tranquilidad.-
Pero las Escuelas inicíaticas no tienen como función
servir de defensa, (en el sentido anteriormente mencionado como “escudo”), sino
por lo contrario promover y ofrecer la oportunidad de iniciar un cambio en los
candidatos que a ellas ingresan, dado que precisamente constituyen mecanismos
de desenvolvimiento en búsqueda de libertad de conciencia.-
Cuando alegóricamente se expresa que el genuino
candidato ha “entrado en la corriente” significa que tiene la oportunidad de
romper la coraza que se ha provisto con su personalidad y mudar. Corriente
significa cambio, no en el sentido de las aguas sino la dirección de la masa. Y
en este sentido también las Escuelas o Instituciones iniciáticas de las que
hablamos necesitan mantenerse en la corriente. Las aguas estancadas se
descomponen. Por ello los grupos necesitan el ingreso de nuevos miembros porque
a su influjo toda la masa se estremece, el cómodo equilibrio logrado se rompe y
se facilita la transformación expansiva de cada integrante y del conjunto.-
El ser humano debe reencontrar la manera de concebir
la Unidad entre él y el cosmos. Necesita
tener la capacidad de generar una nueva visión, un sentimiento vivencial
de Unidad con todos los seres.-
Tiene el ser humano una concepción lineal del
tiempo. Buscó su lugar a través de la
carrera progresiva en pos del progreso científico y tecnológico que lo lleva a
interpretar el mundo y la vida en forma fragmentaria y lograr un dominio sobre
la tierra y su naturaleza.-
La crisis espiritual, moral y ética en la cual la
gran mayoría de la humanidad está inmersa es una clara muestra de que
culturalmente hemos separado el pensamiento y la experiencia, entre sujeto y
objeto y perdido el sentido de Unidad a
que nos referimos.-
Aquellos que desean, buscan un camino de progreso en
la línea espiritual que propugnamos desde nuestro humilde puesto de trabajo dentro
de los lineamientos de la orden y lo encuentran, sabemos que claramente se les dá la posibilidad de un autoperfeccionamiento,
pero a su vez la oportunidad de producir un cambio en el mundo, cambio
orientado a una sociedad más libre, igualitaria y solidaria actuando a
nivel de las causas.-
Desde de los tiempos más remotos la orden viene
impulsando el desarrollo de las luces del hombre, de la Ciencia y de las Artes,
siendo la “levadura” del progreso civilizador, tratando que la sabiduría disipe
la Tinieblas de la Ignorancia.-
Octubre, 2007