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El ser humano y las escuelas
de iniciación simbolicas

No es la  primera vez que planteamos la situación peculiar que en general el ser humano está inmerso en nuestra civilización actual. Preocupado y ocupado en el concepto materialista crudo del progreso en el sentido económico, de bienestar, de “status” o ubicación en el estrato social, o aún en ambicioso deseo de poder en cualquiera de sus formas.-

 

En esta condición difícilmente encuentra tiempo para una retrospección, un análisis, y realizarse un planteo de su sentido de la vida.-

 

Sin embargo, algunos sienten el sinsabor amargo de la frustración que representa ver y comprender que todo lo expuesto en el párrafo anterior no son más que sombras ilusorias de una realidad incompleta.-

 

A pesar de ello, también muchos se esfuerzan en amortiguar psíquicamente el impacto que en su interior ello produce adaptándose, y conformándose. Conformándose en el doble sentido del término: a) de resignarse y b) el de adquirir la forma que la corriente espera del hombre común y cumplir su “rol” que la sociedad espera de él.-

 

Otros, en cambio no se satisfacen con aceptar completamente esta posición y buscan respuestas válidas a través de lo que denominamos “Escuelas iniciáticas” o “Instituciones de iniciación simbólica”.-

 

No es fácil comprender desde el principio que estas “Escuelas, Órdenes, Fraternidades, Grupos de estudio, etc.” no son más que medios. Útiles por cierto, pero no son más que un medio y no constituyen en sí un fin, sino que cumplen  objetivos.-

 

Son útiles porque representan herramientas de una causa trascendente. Podemos preguntarnos ¿Y cuál es esa causa trascendente?. Nada más ni nada menos que el desenvolvimiento de lo limitante de nuestra conciencia, alma o espíritu que se halla revestido en una estructura corporal y en  nuestra personalidad.-

 

El ser humano al nacer está totalmente indefenso, depende exclusivamente para sobrevivir de la ayuda externa, físicamente y emocionalmente su “yo” está unido al ámbito que lo rodea, el  “súper yo” por llamado de alguna manera.

Va creciendo, su pensamiento inicialmente es “prelógico”, necesita actividad lúdica y podemos observar como el niño se entretiene usando su “imaginación” con o sin el auxilio de los “juguetes”. Comienza a tener límites, a aceptar dogmas, a razonar y aún crece.-

 

Decía una antigua publicación  el “hombre es como un cangrejo, duro por fuera y blando por dentro. Su corteza exterior es su defensa, su escudo. Pero el cangrejo, en forma instintiva cuando “siente” que su caparazón lo oprime, busca en la arena, en aguas poco profundas un lecho, de preferencia entre las piedras, donde baten las olas suavemente y haya una corriente de agua, y colocándose de espaldas a la correntada logra  poco a poco liberarse de su incómodo chaleco protector que lo oprime”.-

 

El hombre  elabora su propio caparazón, su escudo de protección ante constantes contradicciones en el que se desarrolla su existencia. Debe contener sus impulsos, dominar sus instintos, regular sus sentimientos, se  educa y se instruye, elabora una estructura de pensamientos, forma una familia, trabaja, busca amigos…

 

El hombre lamentablemente, no es tan astuto como el cangrejo.-

 

El hombre cuando “siente” que la configuración de su “escudo”  con el cual  se armó  le aprieta, se agrieta y aparecen fisuras que lastiman, busca como “emparcharlo”, como reconstruirlo y quedar tranquilo nuevamente. Y así como el cangrejo cuya parte débil al cumplir con el mecanismo de la muda es la espalda y busca protección en hacerse otro caparazón o introducirse en un caracol vacío; el hombre también busca “refugio” si por sí sólo no puede reconstruir su “escudo”.-

 

Y en cierta forma diríamos que es lógico este comportamiento, no debemos ni somos quienes para culpar al hombre común. Le ha costado bastante formarse su personalidad a través del tiempo y sus actividades. En ella parecería que se esconde su seguridad.

 

  En su personalidad se entretejen en una compleja malla los sentimientos (positivos y negativos), las ideas, sueños, creencias, realizaciones… Se esfuerza en impedir fisuras, impedir que se destruya sus defensas, su “escudo de protección” para quedar en un estado de equilibrio psíquico, mental y anímico.-

 

Por ello algunos se acorazan en una rígida estructura  individual egoísta que lo hace impermeable (y aún insensible) a todo.-

Otros se guarecen en una familia, en un trabajo, en una profesión, un partido político, en una acción en la cooperadora escolar, en un partido político, un ideal, una religión.-

 

Si tiene inquietudes espirituales y un espíritu religioso trata de incorporarse a una Orden, una Sociedad, un Fraternidad, un Grupo. Busca reintegrase en un estado de armonía y tranquilidad.-

 

Pero las Escuelas inicíaticas no tienen como función servir de defensa, (en el sentido anteriormente mencionado como “escudo”), sino por lo contrario promover y ofrecer la oportunidad de iniciar un cambio en los candidatos que a ellas ingresan, dado que precisamente constituyen mecanismos de desenvolvimiento en búsqueda de libertad de conciencia.-

 

Cuando alegóricamente se expresa que el genuino candidato ha “entrado en la corriente” significa que tiene la oportunidad de romper la coraza que se ha provisto con su personalidad y mudar. Corriente significa cambio, no en el sentido de las aguas sino la dirección de la masa. Y en este sentido también las Escuelas o Instituciones iniciáticas de las que hablamos necesitan mantenerse en la corriente. Las aguas estancadas se descomponen. Por ello los grupos necesitan el ingreso de nuevos miembros porque a su influjo toda la masa se estremece, el cómodo equilibrio logrado se rompe y se facilita la transformación expansiva de cada integrante y del conjunto.-

 

El ser humano debe reencontrar la manera de concebir la Unidad entre él y el cosmos. Necesita  tener la capacidad de generar una nueva visión, un sentimiento vivencial de Unidad con todos los seres.-

 

Tiene el ser humano una concepción lineal del tiempo. Buscó su lugar  a través de la carrera progresiva en pos del progreso científico y tecnológico que lo lleva a interpretar el mundo y la vida en forma fragmentaria y lograr un dominio sobre la tierra y su naturaleza.- 

 

La crisis espiritual, moral y ética en la cual la gran mayoría de la humanidad está inmersa es una clara muestra de que culturalmente hemos separado el pensamiento y la experiencia, entre sujeto y objeto  y perdido el sentido de Unidad a que nos referimos.-

Aquellos que desean, buscan un camino de progreso en la línea espiritual que propugnamos desde nuestro humilde puesto de trabajo dentro de los lineamientos de la orden y lo encuentran,  sabemos que claramente se les dá la posibilidad de un autoperfeccionamiento, pero a su vez la oportunidad de producir un cambio en el mundo, cambio orientado a una sociedad más libre, igualitaria y solidaria actuando a nivel de las causas.-

Desde de los tiempos más remotos la orden viene impulsando el desarrollo de las luces del hombre, de la Ciencia y de las Artes, siendo la “levadura” del progreso civilizador, tratando que la sabiduría disipe la Tinieblas de la Ignorancia.-

 

 

Octubre, 2007

 

 

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