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La Cabala II
Aunque lo hemos expresado en varias oportunidades (Objetivos, Objetivos II,
¿Para qué Lumen?) dado que algunas personas que consultan la página no son
lectores frecuentes nos pareció conveniente nuevamente decir cuál es el
sentido de la misma. La finalidad es intentar la divulgación de las doctrinas
esotéricas-iniciáticas relativas al perfeccionamiento del Hombre a la Luz de las
tradiciones antiguas.- Se ocupa también de la filosofía y el simbolismo de
dichas tradiciones.-
Así mismo trata de instar a aquellos buscadores de un auto perfeccionamiento y
deseo de servir a la humanidad que encuentren un camino que los conduzcan a una
genuina escuela (o Institución) de iniciación simbólica.-
En ese sentido hemos incorporado artículos sobre Alquimia, Masonería,
Teosofía, Sufismo, Rosacruces, Mitología.-
En esta oportunidad fin de profundizar el tema de la Cábala transcribiremos una
publicación de hace unas décadas de la Revista Lumen, editada por Anumati
limitada, Montevideo, Uruguay.-
EL ÁRBOL DE LA VIDA
Los Cabalistas dan el nombre de Etz ha Jaim (Árbol de la Vida o Árbol viviente)
al jeroglífico que expresa el sistema de las fuerzas que operan en la creación.-
El Etz ha Jaim es el “Sello de la Ley” que se imprime en toda creación, sea ella
de orden natural, intelectual o “artificial” y al que por fuerza debe esta
ajustarse. Su representación gráfica toma la forma de un diagrama de los
procesos de emanación por los que se forma el Mundo y Todas sus criaturas.-
Como símbolo, una de sus funciones, es el de servir de herramienta para conducir
el entendimiento de su utilizador a la noción trascendente.-
Tal como está constituido el mecanismo del conocimiento, todo concepto nuevo ha
de penetrar a por la vía de alguno de los cinco sentidos. De manera que lo
suprasensible resulta imposible a menos que exista: a) el desarrollo de sentidos
extrasensoriales (valga la paradoja) o b) el auxilio del “símbolo” como
herramienta para alcanzar dicha noción a través de los sentidos ordinarios.-
Un símbolo, entonces, no es un simple convencionalismo representativo. Este
último no conduce a la noción, el símbolo sí.-
Por ejemplo, veo un color. Alguien me enseña que es “rojo”. De ahí en adelante
puedo trasmitir el concepto mediante dicha palabra, más sólo entre quienes
poseen de antemano la noción. No sirve cuando se trata de un ciego de
nacimiento. Contrariamente, un símbolo verdadero es capaz de generar por
sí mismo la vivencia, aunque no de forma repentina, sino gradual, por
aproximaciones sucesivas.-
El “Árbol de la Vida” es eso: un símbolo intelectual que sirve no sólo para
reconocer, clasificar y correlacionar unas con otras las energías y funciones
que operan en el universo y en el Hombre, sino también para Conocerlas (o sea
para la experiencia original).-
En otras palabras, admitir que todo conocimiento es sensorial equivale a afirmar
que toda noción es experiencia. El conocimiento ordinario procede de la
experiencia vulgar, el trascendente de la extraordinaria. El símbolo, cuando es
utilizado según las Reglas, conduce a ésta última.-
Fue un largo trabajo éste de aprehender los elementos del leguaje común de
nuestro idioma. Tuvimos que aprehender una a una nuestras nociones y ser
instruidos en el vocabulario tradicional. El mismo trabajo habrá de ser repetido
con respecto al idioma simbólico tradicional por quienes quieran manejarse con
la poderosa lengua de los iniciados.-
En el “Árbol” cada noción (cada experiencia) está representada por un
símbolo; y éste, unido a los demás, constituye un sistema que toma como decíamos
anteriormente la forma de un diagrama. Y como ese esquema es una síntesis
perfecta de la Ley Natural, y todo se ajusta a él, viene a representar una ayuda
insustituible para la investigación en cualquier campo del conocimiento,
especialmente en aquellos para los que no existe ninguna otra guía.-
El cabalista sigue otro camino.-
El recibe un símbolo complejo. Es decir: uno que está formado de partes que
afectan sus cinco sentidos, y que están correlacionados entre sí de antemano.
Por “recibido” este símbolo es una “verdad revelada”, y por ser capaz de
conducir por sí mismo al Conocimiento, es, también una “herramienta
reveladora”. Recibe también el Cabalista una serie de textos que tienen el mismo
carácter, y que por ser de contenido mental de los elementos del primero, están
destinados a alimentar la mente del practicante. La totalidad (símbolos y
textos) es el “Árbol d la Vida o el Sello de la Ley” que el estudiante
debe ver primero operando en todo, a cuyo efecto se lo instruye en el arte de la
“meditación simbólica” y en la práctica del ritual.-
De manera que en Cábala nada hay para “pensar” ni para “abstraer”. Las
Ideas están dadas y también las relaciones entre ellas. Sólo hay que COMPRENDER.
Y la piedra de toque con la que se comprueba la exactitud de esa comprensión (y
desde que el “Árbol” es el esquema de los procesos por lo que “todo esto” viene
a la experiencia) es la Naturaleza (en la que el practicante está desde luego
incluido).-
Cada elemento del “Árbol” es la representación de una Fuerza o de una relación
natural cósmica o microcósmica. Y constituye un punto de contacto entre ambas.
Este contacto no es sólo intelectual, como lo saben muy bien los simbolistas,
aún los de los círculos más externos, cuya experiencia les ha enseñado que “el
sitio” o sea el “lugar” (Oriente, Occidente o Mediodía y el que conoce sabe de
que estamos hablando) “hace” al oficiante.-
Cada símbolo (cada lugar, gesto, elemento, etc.) del “Árbol” es, entonces, un
punto de contacto intelectual y físico con una fuerza cósmica. Y cuando se
establece el “rapport” se crea un canal de unión entre los aspectos menores y
los mayores de la misma energía, produciéndose un “flujo” de ésta, cuya
intensidad es proporcional a la efectividad del contacto, a la capacidad del
operador-transmisor y de la receptividad del reciprendiario, destinatario o
“obra”.-
En las operaciones cabalísticas, el oficiante (sea individuo o cónclave)
establece contacto entre las fuentes de la energía y la “obra” (esto es el
resultado final que se busca). Y él mismo se convierte en el conductor o cauce.-
Esto es importante.-
Para saber es preciso enseñar. Naturalmente que sólo es digno enseñar aquello
que se ha aprendido, y en estas materias haber aprendido es sinónimo de haber
realizado. Igualmente para Poder es necesario “hacer” y naturalmente sólo puede
“hacer” quien previamente ha acumulado la energía necesaria. De lo contrario,
que el que enseña ignorancia recoge ignorancia y el que “hace” impotencia siega
impotencia, como los resultados que a la vista están y lo demuestran a cada
paso.-
A medida que opera, el reiterado contacto entre el oficiante y las fuentes de
donde procede la Fuerza, y la “obra” o “recipiendario” se va haciendo cada vez
más y más efectiva, prolongándose sus efectos en el operador hasta hacerse
permanente. Es este contacto, influjo y reflujo, lo que da el Poder y el Saber.
Y como las diferentes fuerzas no son sino aspectos de una Única Energía y como
en todo momento cuando se opera dentro del sistema del “Árbol” TODAS las Fuerzas
están representadas (al comenzar cada operación es obligatorio chequear que
“todos los lugares estén cubiertos, esto es no sólo los presentes sino también
cubiertos de influencias extrañas) el resultado es (debe ser) siempre
armónicamente logrado o para emplear la frase tradicional “de provecho y
alegría.”
El orden de las operaciones, o sea el cómo, qué y cuando de cada una es
fundamental, y pertenece a la tradición oral.-
Como esquema el “Árbol” consta de tres Grados de inmanifestación y cuatro
de manifestación, diez puntos de contacto (tres Supremos, tres Ideales, tres
Formativos y uno Activo) ordenados en tres Columnas o Pilares y veintidós vías
de comunicación entre los diez citados “Puntos”, el se ve tentado de
“explicar” el esquema en términos de otros sistemas.-
Así asigna los 22 Arcanos Mayores del Tarot a los “” y los 40 menores a los
cuatro palos de la baraja, a los diez “Sephirot” en los cuatro mundos. Por
análogo procedimiento trata de arrojar luz sobre el “Árbol” estableciendo
correspondencia entre sus elementos y los Planetas y signo zodiacales, con toda
su compleja connotación de piedras, metales etc. Y no advierte que al
obrar así no está explicando ni interpretando nada, sino sólo sustituyendo un
símbolo por otro.- Además está invirtiendo los términos de la ecuación, porque
es el “Árbol” lo que debe iluminar los demás sistemas y no a la inversa.
Enciéndase, pues, la verdadera lámpara por los procedimientos tradicionales, y
todo lo demás quedará iluminado en consecuencia.-
Pero dirá el lector profano: ¿Cómo?.-
El cómo fue siempre dicho a gritos:”Buscad a quien te dé nacimiento en la Sala
de la Sabiduría” escribía en “La voz del Silencio” HPB, al tiempo que advertía
respecto al efecto letal de las “flores” que crecen en la “Sala del Estudio”…Y
sin embargo ¿cuántos entre los “teósofos” que se reúnen en el día “Del Loto
Blanco” a honrar la memoria de la Maestra han buscado o buscan lo que ella
indicaba? .Y ¿cuántos entre quienes han tenido la inmensa dicha de ser admitidos
en los círculos simbólicos pre iniciáticos han captado y puesto en práctica las
gimnasias preliminares que les han sido insinuadas bajo el velo de la
alegoría?.-
Inútil será que el profano se llene la cabeza con doctrinas que no puede
practicar, ya que esta materia no hay ni puede haber aprendizaje sin
práctica, y esta es imposible fuera de las normas y los requisitos
tradicionales. Y por las mismas, inútil que el “iniciado” que no se ha
ejercitado en las gimnasias indicadas (sólo mediante las cuales podrá adquirir
las capacidades necesarias para otras) se esfuerza en alcanzar intelectualmente
lo que solamente puede ser logrado por otra vía.- Sólo al practicante le es útil
el conocimiento intelectual de las doctrinas esotéricas.-
El primero de los símbolos que vemos en el esquema del “Árbol” está formado por
los “tres velos” a partir de los que se desenvuelve la creación. Detrás de ellos
se esconde “el Misterioso”. Este símbolo representa lo Infinito, Incondicionado
y Neutro que es la Seidad Suprema.-
Seidad es un neologismo inventado por los traductores de HPB que en inglés
utiliza la voz BE-NESS para evitar referirse a Aquello como IN-SER (being). Lo
Supremo no es un”being”, un Ser o persona, sino un Hecho: el de SER (BE-NESS).-
Desde que hay una única realidad:”esto es aquello”. Pero si “Aquello” es
Inmutable, Infinito e Incognoscible, y”Esto” es todo los contrario… entonces
“Aquello” ha de poseer el Poder de negar su inmutabilidad para que sea posible
la existencia, en su seno de lo mutable. Y también el de finitizar su infinitud;
y la de iluminar su oscuridad. Y “todo esto” no puede ser otra cosa que la
expresión de sus tres poderes tras los que el Misterioso” oculta su
verdadera esencia.-
El segundo de los símbolos de la Cábala es el Nombre Inefable. La tradición
explica la Creación como un hecho intelectual. El infinito es un principio de
Sabiduría que se representa como la “Cabeza Suprema”, su Poder (que es la
palabra) se sintetiza con la letra hebrea IOD. Y como ese poder se expresa en
cuatro niveles como Luz, Ideación, Pensamiento y Palabra…eso representa las
cuatro letras del Nombre Inefable y constituye los Cuatro mundos de su
Expresión. Mundos que el Cabalista llama Atziuh, Briah, Yetzrirah y Assiah.-
El poder del principio absoluto representado por la letra IOD, se condensa, por
así decirlo, primero en un Punto que la Cábala llama “La Corona” (Kether), y de
él se extiende siguiendo 22 Senderos y produciendo nueve condensaciones
ulteriores, la última de las cuales se convierte a su vez en un punto de tensión
causal del “mundo” subsiguiente. De manera que la última “emanación”
perteneciente a una esfera, puede asimilarse con la primera de la
siguiente, concibiéndose así los Cuatro Mundos como cuatro ”Árboles” colocado
una a continuación del otro. “Él hizo reinar la IOD y le puso una Corona”…dice
el Sepher Yetzirah, y el Zohar:”Él produjo un punto de Luz, el cuál vino a ser
la Ideación divina”.
Kether y lko0s nueve Sephirot que le siguen, constituyen el tercer juego de
símbolos de la Cábala. Son considerados como Nueve Mares, cada uno de los ellos
recibe del anterior las “Aguas de la vida” que sobre él se derraman, las que a
su vez se desbordan en la que sigue. De manera que, aunque cada Sephirot
constituye la expresión de un estado, fuerza o función especializada, no
se trata de cosas distintas, aunque correlacionadas, sino de particularizadas
manifestaciones del mismo Poder.-
Además esto significa que “todo está en todo” y que en cada Sephirah se
encuentra, en esencia, cuanto le precede, en presencia su naturaleza o función
particular y en potencia todo lo que le sigue. En esta unidad substancial de
todo, descansa no sólo el hecho evolutivo, sino la esperanza de la regeneración,
según la cual es posible remontar la corriente y actualizar, en presencia (esto
es en Vivencia realizada en Conciencia y en Ser) la esencia espiritual de cada
criatura.-
El descanso sucesivo de la energía de uno a otro Sephirah, se llama “el camino
del Rayo Descendente de la creación”.-
El artículo se completará en el próximo mes.-
Mayo, 2008