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Poemas de Kabir III
Rabinadrananh
Tagore con la colaboración de Evelin Underhill (de cuya monografía
transcribimos los datos del poeta Kabir) presentaron la versión inglesa de los
100 poemas de Kabir, basándose en la traducción bengalí de los primeros textos
hindi (idioma indo ario basado en raices sánscritas) compuesta por Kahiti Mohan
Sen.-
El
poeta Kabir es una de las figuras más interesantes del misticismo hindú. Nacido
en Benares hacia el año 1440 (falleció en el 1518)) fue discípulo de célebre
asceta Ramananda que predicaba el mismo despertar religioso propulsado por
Ramanuja (gran reformador del brahmanismo del siglo XII). Esta predicación
tenía la configuración de un ardiente amor por el Dios Vishnú como representativo de la forma personal de
la Naturaleza, es un religión mística de amor que se expresa en los versos del
Kabir.-Esta información fue extraída de
la Edición Aprodisio Aguado, Madrid, España, 1956.-
Poema
XXXIII
¿Cómo
podría quebrarse el amor que nos une?.
Cual
hoja del loto reposando sobre el agua, así eres tú, mi Señor, y yo soy tu
esclavo.
Cual
el ave nocturna contempla la luna en la noche, así eres tú, mi Señor, y yo soy
tu esclavo.
Desde
el comienzo hasta el fin de los tiempos está el Amor entre tú y yo. ¿Cómo
podría extinguirse ese amor?.
Kabir
dice:
Cual el río penetra en el Océano, así
mi corazón penetra en ti.-
Poema
XXXVI
Cuando
el sol brilla ¿donde está la noche?
Y
es de noche cuando el sol ha retirado su luz.
Donde
hay conocimiento, ¿puede persistir la ignorancia?. Y si hay ignorancia, el
conocimiento debe perecer.
Si
hay lujuria, ¿cómo puede haber amor? .
Donde
está el amor, no existe la lujuria.
Empuña
la espada y corre a la batalla. Combate,
¡oh hermano! Mientras dura tu vida.
Corta la cabeza de tu enemigo para darle así
muerte rápida. Vuélvete luego, para inclinar tu frente ante el triunfo de tu
Rey.
El
hombre valiente no abandona jamás el
combate, el que huye no es un verdadero combatiente.
En
el coto cerrado de nuestro cuerpo se libra una gran guerra contra las pasiones,
la cólera, el orgullo y la envidia.
Donde
más arrecia la batalla es en el Reino de la Verdad, del contentamiento y de la
pureza, y la espada más activa es la tizona que lleva su nombre.
Kabir dice:
Cuando un valeroso caballero entra en liza,
la multitud de los cobardes se ponen en fuga.
Denodado y áspero combaste el que libra
aquél que busca la verdad.
Su voto
es más difícil de cumplir que el del guerrero o el de la viuda que quiere reunirse con su esposo.
Pues el guerrero combate durante unas horas
y la lucha de la vida con la
Muerte concluye muy pronto.
Pero
la batalla de aquél que busca la Verdad prosigue día y noche, y sin que cese
mientras dura la vida.
Marzo 2007