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Un mensaje
Lo que se va a contar es un hecho real ocurrido en la ciudad de Buenos Aires en noviembre del 2006, pero puede ocurrir o haber ocurrido en cualquier otra ciudad del mundo.
Un hombre al que faltaba el brazo izquierdo y tenia puesto un corsé de plástico y caminaba con dificultad, se desplazaba pidiendo alguna limosna a la gente que circunstancialmente estaba en su camino y que se apiadara de su tragedia. En sentido contrario como si fuera una escena teatral se acercaba una niñita de pocos años, cambiando unas estampitas religiosas por alguna moneda que la gente le quisiera dar, la niña ve al hombre de un solo brazo y lo mira con atención y se detiene cuando pasa a su lado y mete su manito en un bolsillo y sacando un puñado de monedas golpea con tres pequeños golpes la espalda del hombre con el corsé de plástico, dados con delicadeza, casi con gentileza, el hombre que ni siquiera había visto a la niña gira y la observa para ver que quiere y la niñita le tiende su manita y le dice “toma, esto es para vos” el hombre, creo que casi por instinto lo toma y su cara se transformo en asombro y se quedo perplejo observando como la niñita se alejaba realizando la misma tarea que antes sin prestar mas atención al hecho y el hombre guardo esas monedas conmovido por esa acción que fue todo un ejemplo para los que la contemplamos.
Todo un mensaje fue el que dejo la humilde niña, un mensaje para copiar, y
lo más profundo del mensaje fue el de la compasión, la pequeña siento compasión
por ese hombre y su gesto no solo fue un ejemplo, sino un mensaje de amor y que renovó mi esperanza por una humanidad mejor.
En un mundo donde hasta los presidentes de países importantes, muestran
la mezquindad, la hipocresía y la mentira como moneda corriente, donde se manda
matar por ambición, fanatismo o poder, donde los imperios comerciales solo les
interesa el hombre si paga o compra algo, es decir si consume, donde la
hipocresía y el egoísmo parecen dominarlo todo, no solo en importantes hombres políticos o comerciales,
sino en el hombre común que se ha dejado materializar y se volvió un hombre
económico, el gesto de la pequeña manito tendida en un gesto inigualable de
piedad y respeto hacia otro ser humano, es algo que deja a los
mayores con el sentimiento de que no se esta haciendo lo suficiente para
sembrar el mundo de ideas altruistas y desinteresadas.
Ojala los hombres pudiéramos copiar siempre estos ejemplos que estan en todos lados y que esta vez fue una pequeña niña las que
nos dio.
Febrero 2007